Mind the gap (como le dijo Godoy a Josefina…)
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Dec
23

Curioso título, ¿verdad? Los que estuvimos por tierras germanas, haciendo un poco de memoria sabremos que es la abreviatura de Hauptbahnhof, lo que viene a significar estación central de trenes, y que te lo encontrabas en la mayoría de ciudades. Podía haber titulado este post “Deutschland” o “Alemania” a secas, pero hubiera sido menos “cool” para un esnob como yo.

En fin, que aterrizamos en Bremen el martes día 4 sobre las 22:15. Pero antes cabe mencionar nuestros “preparativos” de última hora en el aeropuerto de Málaga, que consistieron en comprobar que las maletas de Robles y Vero excedían el peso máximo que te permiten las low-cost (a partir del cual te hacen pagar 8 ñapos por kilo excedido) y que la mía se quedaba corta, con lo que hicimos unas curiosas redistribuciones que me llevan a pensar “¿Se preguntarían los del scanner para qué coño llevaba yo un secador de pelo?”.

El caso es que a la hora que llegamos no nos quedaban muchas opciones de transporte y la más sensata era coger un tranvía que, sin transbordos, te llevaba del aeropuerto a la Hbf, que, según el plano on-line de Bremen, no quedaba lejos del albergue. Pero, claro, eso es si conoces algo la ciudad, que no era el caso. Total, que por suerte no hicimos caso a las indicaciones (erróneas) del vendedor de perritos – por lo demás, un tío muy amable – y nos pillamos un plano de Bremen en la recepción de la Hbf. No he mencionado que Bremen es también conocida por ser la ciudad de los tranvías, que allí sustituyen al Metro.
Ya desde que entramos al albergue nos pareció mucho más moderno de lo que nos esperábamos – quiero decir, comparado con los de España. Y conforme nos fuimos haciendo al lugar comprobamos que, salvo por lo de tener que prepararse uno mismo la cama, no tenía mucho que envidiar a un hotel de categoría mediana de España. Total, que nos fuimos a dormir tras ganarme en la bola negra Robles una partida de billar con una filigrana que, por su cara y por lo que me confesó, ni él se creía que le hubiese salido (je je, estuvo gracioso, la verdad; fue digna de ver la jugada).    

De la mañana siguiente hay que mencionar varias cosas: el (abundante) desayuno incluido en el precio (tuvieron que pensar que éramos unos muertos de hambre, porque le sacamos fotos), las vistas al río Weser desde el comedor y el incidente en el check-out. Básicamente fue que la chica de recepción decía que teníamos dos tarjetas-llaves y nosotros que no, que sólo nos habían dado una. Al final nos dejaron irnos poniéndonos mala cara. El caso es que, tres días después, estando en Hamburgo, desubrí que la segunda tarjeta la tenía yo, pero eso ya es otro tema.
En fin, que nos reunimos en la Hbf con David a las 11:30 y poco después con su amigo el gaditano, que resultó ser un personaje lo suficientemente peculiar como para pasar en el Cerdo Rosa por uno de los nuestros.
Ese día lo dedicamos a ver Bremen. Resumidamente, unos 600.000 hab. (más o menos, como Málaga o Helsinki), constituye por sí sola (bueno, junto con Bremerhaven) uno de los 16 estados federales que integran Alemania y, junto con Hamburgo y Berlín, son las tres únicas ciudades alemanas que gozan de tal condición (por ejemplo, Munich o Colonia superan ampliamente a Bremen en población pero, sin embargo, no constituyen estados por sí solas, si bien hay que decir que es distinto Bremen exclusivamente como ciudad que el área que constituye el estado federal, que esa ya sí que tiene millón y pico de habitantes en total) . Imponente la fachada de la catedral. Era también bonito el interior pero la verdad es que no impresionaba tanto. Destacable asimismo el ayuntamiento, del mismo estilo que la catedral (personad mi escaso conocimiento de arquitectura; no sé, creo que eran góticos). Almorzamos al lado de una especie de medio-camino-forestal que pasaba al lado del río, y lo hicimos a lo plan excursión, es decir, pan,  queso, salmón (allí no es caro) y una especie de pasta blanca con gambas enanas que estaba cojonuda. Decir que por allí abundan las camisetas con los cuatro Trotamúsicos – ya sabéis, el burro, el perro, el gato y el gallo – o, como los llaman allí, die Stadtmusikanten, que viene a traducirse por “los músicos de la ciudad”. También vale la pena el Weihnachtsmarkt o mercado navideño (que, por otra parte, lo hay en todas las ciudades alemanas). Y no me podía olvidar del Schnoor, el antiguo barrio de los pescadores, en el que todas las casas eran las típicas alemanas de dos o tres plantas y cada una de distinto color, si bien hoy en día es eminentemente turístico, aunque respetando la esencia del barrio (algo de lo que tomar ejemplo). Tras eso pillamos un tren en dirección a donde vive David, Lüneburg.

Estoy viendo que me estoy enrollando muchísimo. Intentaré completar la historia del viaje en un próximo post y, si me tengo que ir a un tercero, pues tampoco pasa nada porque Wordpress es gratuito (vale, ya sé que vuestro tiempo y paciencia no lo son). Adelantaros que de cada ciudad se nos quedaron un montón de cosas sin ver, dado que fuimos a día por cada una. Especialmente de Hamburgo y Bremen, que eran las más grandes, y sobre todo la primera, que era la mayor con mucha diferencia. Como anécdota, las “sevillanas” en versión alemana que se inventó Robles a partir del célebre chiste de “Cómo se dice autobús en alemán”, y que os adelanto un poco más abajo.

Pues eso, que nuestro periplo por Alemania continuará en el próximo post.

Por cierto, no dejéis de leer el otro post que también he publicado hoy y que está justo debajo de éste.

“Suban, estrujen, bajen… Suban, estrujen, bajen… Suban, empujen, estrujen, bajen… las Munichianas de aquí”  Robles – sevillanas robleñas – en diversos momentos y lugares en Alemania.

  

Dec
23

Se supone que este post debería tratar sobre Alemania. No sé, es como lo previsible después del viaje que nos marcamos por aquellos lares. De hecho, en cuanto acabe de escribir este artículo me pondré a teclear sobre tierras germanas, pero antes quiero reflexionar sobre lo que puso pasarme hace unos días y afortunadamente no me pasó.

Veréis, tras subir de Alemania resulta que empecé a trabajar por las tardes en el Colegio de Economistas, como algo provisional. De hecho, tan provisional que esa misma semana me salió un trabajo a jornada completa en el que empecé este martes día 18, pero de eso ya hablaremos. El caso es que yo en el Colegio de Economistas estaba en una sección llamada Escuela de Economía, en la que se imparten pues lo típico: cursos, máster, conferencias y demás. Yo era el ayudante de la administrativa que se encarga de todas las fichas y demás gestiones relativas a los cursos. El caso es que mi horario oficial era de 18 a 22 h. pero como allí los demás compañeros solían estar desde las 9 de la mañana, pues, claro, a las 18: 30 h. sólo quedábamos esta señora, el vigilante y yo, y a mí a las 21:40 me estaban diciendo que podía pirarme si quería (el último curso terminaba a las 21:30, de ahí el ofrecimiento).

El caso es que el miércoles, día 12, no fue una excepción y me dijeron que me fuera yendo que ellos en cosa de diez minutos harían lo mismo, en cuanto comprobasen que estaba todo apagado y cerrado. El caso es que el metro era el de Ópera, que me pillaba a apenas cuatro minutos andando, y en esto que empezando a bajar las escaleras de entrada de la estación me da por tocarme los bolsillos y……. ¡ta-chán! ¡Los llevaba vacíos! Total, que volví al Colegio a todo trapo y realizando una marca digna del propio Maurice Greene y pensando con una rapidez propia de Stephen Hawking (sí, era el día de los récords) en qué iba a hacer en el caso de que ya no quedara nadie. Resulta que llego y, claro, la puerta de “público” – por así llamarla – estaba cerrada y descubro que la salida de empleados tiene un porterillo, con lo que empiezo a aporrear el botón correpondiente. Una, dos veces… nadie contesta. Tres, cuatro… y a la quinta contesta el vigilante. Tras varios intentos atropellados de llamarle por su nombre – además, flacamente ayudados por la carrera que me acababa de pegar -, conseguí explicarle lo sucedido y me dijo que me tranquilizase y que subiese.

Total, que poco más. Subí, cogí mi cartera, mi abono-transporte, mi móvil y mis llaves, y me fui para el metro y cogí el autobús a casa tranquilamente y sin más incidentes. Decir que llegué al Colegio mas o menos un minuto antes de que se fueran ellos dos. Y es que tenía la costumbre de dejar los citados efectos en el primer cajón de la mesa.

En fin, que dejo a vuestra imaginación dilucidar qué coño hace uno de noche en Madrid, a unos 25 ó 30 km. de casa, sin un puto duro, sin abono-transporte, sin documentación y sin móvil. El caso es que tengo un tío en Madrid capital, pero su casa puede estar a algo más de una hora andando y – eso es lo de menos, porque en tal situación me da igual andar – tampoco me acordaba con certeza de cuál era su bloque.

De esa experiencia han quedado dos cosas: un encantador catarro, que aún padezco, y la conclusión de a qué puede llevarte el ser despistado.

Bueno, y tras esto, hablaremos de Alemania.

“Tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo”      Ramón Gómez de la Serna (1891-1963)  

Nov
23

–  ¡Estamos dentro en cinco minutos!

– ¡Que sí, que sí! ¡Dios, qué coñazo! A ver, ¿qué gilipollez nos toca hoy? Seguro que alguna zumbada que quiere que su madre le perdone por cualquier chorrada.
– Pues la verdad es que toca “Quiero que mi madre vea a mi chico más allá de su deplorable aspecto”.
– Entiendo… ¿Qué es deplorable?
– Pues significa…
– ¡No hay tiempo, joder! Vete ya a traerme las tarjetas con el guión, que no llegamos. ¡Mueve el culo, Pancracio!

(Cuatro minutos después)
– ¡Cabecera y entramos!
(Se oye una sintonía cutre)
– Hola, buenas tardes, amigos. Un día más, estamos en “Cuéntaselo a Petra”, donde sabes que vamos a escuchar tu problema, sea el que sea, porque todo tiene solución. El tema de hoy es “Quiero que mi madre vea a mi chico más allá de su deplorable aspecto”, y tendremos a chicas a las que la superficialidad de su madre no les deja ver a la maravillosa persona con la que su hija está. ¡Un aplauso para Jenny, nuestra primera invitada! Hola, Jenny, qué tal.
– Po, na, un pokillo nerviosa, y to eso.
– Dinos, Jenny, tú tienes desde hace tiempo un novio, ¿verdad?
– Po claro, el Charly, que lo ma weno k ha habio desde Camaron.
(15 minutos después, en un descanso para publicidad)
– Joder, Pancracio, ¿es que cada vez me buscáis los invitados más bastos, o qué?
– (En un tono muy bajo) Pues poca más formación tienes tú que ella…
– ¿El qué?
– Nada, que te des prisa, que ya han terminado de maquillar a la siguiente invitada y entramos en un minuto.
(Al final del programa)
– Uff, menos mal, Pancracio; otro día menos de “suplencio”.
– Se dice suplicio.
– ¿Eso no es la cosa con pinchos que se enrollaban al muslo los monjes de la Edad Media?
– Eso es el cili… Nada, déjalo. Oye, dicen que quieren vernos en Dirección.
 (En el despacho del Director de Contenidos de la cadena)
– ¡Es muy grave, joder! ¡Es que te dije desde el primer programa que jugabas con fuego, que algo así podía ocurrir, coño!
– ¡Pero eso cómo lo íbamos a saber! ¡No les hacemos ninguna prueba para saber si están locos, así que se nos puede colar un “permutado”!
– Se dice pertur…
– No te molestes, Pancracio. Verás, Petra, espero no haber empleado antes un tono muy alto, así que esto te lo diré más sosegado. La cadena no puede permitirse la lacra de que, en un programa suyo, un antiguo invitado cometa un homicidio derivado de algo que ocurrió aquí en directo, así que se ha decidido suspender el programa.

– ¡Qué! ¿Pero tú sabes lo que estás diciendo? ¡Soy líder en mi franja horaria! ¿Te crees que os podéis permitir “prescribir” de mí?

– Se dice prescin…
– ¡Pues claro que nos lo podemos permitir! ¡Y, por mí, tú puedes volver al programilla de sorteos en directo en horario de madrugrada en esa inmunda cadena local en la que trabajabas! ¡No te digo, la creída ésta! ¡Sal de mi despacho!
(5 minutos después, en la cafetería)
– Qué movida, Pancracio, qué movida. ¡Qué ruina, por Dios! ¿Ahora qué vamos a hacer tú y yo?

– Perdona, Petra, querrás decir tú, porque yo ya tengo un nuevo proyecto.

– ¡Qué! ¡Pero qué coño estás diciendo! ¡Tú no serías nada sin mí! ¡Tú vas donde yo vaya!

– No te equivoques, la que no sería nadie serías tú. Porque creo que se te olvida que en la facultad te hice la mitad de los trabajos y te soplé en no sé cuántos exámenes. O es que, si no, ¿te crees que por ti sola te hubieras sacado Periodismo, entre cuelgue y cuelgue de coca, éxtasis, o lo que tocase?

– ¡Eres un…!
– ¡Anda, cállate! Y ahí te quedas, que me voy a leer el proyecto del concurso-documental que voy a presentar y que va a sustituir a tu programa.
____________________________________________________________

Bueno, esta incongruente historia me la ha inspirado algo que doy por hecho que todos sabemos ya, y es que un invitado de cierto programa de testimonios de la tarde de cierta cadena nacional cuyo nombre empieza por “A” (el de la cadena), tras intentar en vano reconciliarse con su esposa, ha optado por asesinarla.
Claro, lo que en el programa supongo que no dirían es que pesaba – desde hacía tiempo – una orden de alejamiento sobre este tipo, pues lo “importante” es que el espectador se quede embobado con el fingido interés de los conductores del programa por los problemas de los invitados, los cuales  – por cierto – se esfuerzan en buscar cada vez más esperpénticos. Esto sin querer faltar para nada el respeto a la fallecida, que no es sino víctima de la falta de educación y ética generalizada en nuestro país, y, por qué no decirlo, de la ineficacia del tercer poder de nuestro Estado a la hora de hacer efectivo lo que sentencia.

“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.” Groucho Marx (1890-1977).

       

Sep
07

No podía empezar este post sino disculpándome una y mil veces por toooodo el tiempo que he estado sin publicar, esto es, tres meses. Imperdonable. Mea culpa (mejor mear eso que pus, como con la gonorrea).

En serio. Os resumiré qué ha sido de mí en ese tiempo: cumplí mi contrato temporal con El Corte Inglés, suspendí la oposición; intenté ver si me salía otro curro y, al ver, que no, me fui a Torrevieja y luego os hice una visitilla por Málaga; subí a Madrid, hice un poco el polla, me mudé a un chalet, limpiamos el chalet (parece tonto ponerlo pero, creedme, llevó días), busqué curro y, por fin, lo encontré (empecé ayer). Cuando nos veamos, os cuento en dónde. Imagino que será – lo de vernos, me refiero – o bien en lo de Zaragoza o, si no, intentaré bajar para el puente del 12 de octubre. 

Y ahora, puesto que en el título creo que he dicho no sé qué de reflexiones, vamos a hacer como que cavilamos un poco, a ver si cuela. Pues, mira, es que no sé, podría hablar de algo que todos sabemos, y es de lo loco que está el mundo: se quema en Canarias una superficie más de dos veces mayor que la que ardió en Guadalajara en 2005; mueren en Grecia casi 70 personas también en incendios; otro actor de tres al cuarto amenaza con presentarse en 2008 en las generales de EE.UU. por el partido republicano (pardiez, otro Ronald Reagan); la Ministra de Vivienda da a entender que tampoco es pa acojonarse mucho el tema hipotecario en España; y – ya en un tono más serio que las dos últimas – en un panorama deportivo en el que la base de los grandes equipos son mayoritariamente extranjeros, muere de forma absurda y siendo poco más que un chaval una de las grandes esperanzas de la “cantera” nacional (Roberto, me da igual que fuera sevillano).

Pero, mira tú por dónde, tal que voy a pasar de reflexionar sobre tanta sinrazón y voy a concluir esto con una cancioncilla. Y de paso voy a retomar una costumbre que tímidamente inicié y abandoné (muy mal, lo sé; si es que estoy de un dejao…) en mi antiguo blog: “postear” esas canciones-parida que ven la luz fruto de la sinergia de nuestras mentes sin igual (porque como tuvieran igual, los psiquiatras se iban a forrar). No hace falta que diga el título; habla por sí sola.

I was thinking about going to the bathroom
There is a long way to go to the bathroom
Man must turn right to get there
To the left must do it woman
That makes me think of something
But now I don’t have an answer…

Why do woman smile in the bathroom?
Because toca tetillas and chochillo
in the bathroom
Why do woman go together to the bathroom?
Because toca tetillas and chochillo
to the other

I know it is bad to spy in the bathroom
People wants privacy inside of the bathroom
But that it’s something I can’t help
Now I must find an answer
I never smile inside the toilet
A menos que me la chupen…

Why do woman smile in the bathroom?
Because toca tetillas and chochillo
in the bathroom
Why do woman go together to the bathroom?
Because toca tetillas and chochillo
to the other                 (X2)

¡Tetilla!
¡Chochillo!
(X2)

“Women need a reason to have sex. Men just need a place.” (Billy Cristal).

 

May
22

Cuesta creerlo pero… así es, amiguitos del progressive (esto último creo que lo dice algún locutor de radio muy chungo). En fin, a lo que iba. En esta vida existen cosas que, bien por los tabúes impuestos por la sociedad, bien por el miedo a quedar como el culo (no hay nada como hablar en plata), omitimos reconocer que hacemos. Estos actos pueden estar o no diferenciados por sexos, según se mire. Me vengo a referir, que puede usarse un término unisex como “masturbarse” o discernir según el género del onanista en cuestión: pajas ellos, dedos ellas. Y sí, aunque el 99% de las interpeladas lo negarán categóricamente, resulta que una nada desdeñable proporción de ellas alguna vez se ha hecho su buen dedillo (lo que obviamente sí varía es la asiduidad con que cada una lo hace). Pero el caso es que esto no es el consultorio de Lorena Verdún sino mi blog, así que voy ya a centrarme en el tema del post en sí. Las líneas anteriores, no obstante, han servido de introducción al tema que va a ocupar el artículo, y es que un elemento inspirador para la práctica de la autosatisfacción cuando la isnpiración nos abandona o cuando directamente no nos apetece imaginar, son las pornos. Y vale que en el fondo todas son iguales pero resulta que, aun así, la peña puede ser muy original a la hora de bautizar sus operas primas. Yo personalmente pensaba que la gracia de esos títulos podía ir poco más allá de “Nunca digas no a Rocco”, por poner un ejemplo, pero estaba muy equivocado. Echad un vistazo sino (sobre todo Roberto, al que va a encantarle este post, ja ja). Algunas las he comentado, porque tenga más miga el asunto. 

Títulos reales de películas porno comercializadas en España.  
 
> La Delgada Raja Roja                                                                                                                                                                     > Tócamela Otra Vez, Sam
> Si Yo No Soy Curro Jiménez, Qué Hago Con Este Trabuco   –   (pardiez, resulta grotesca la imagen de Sancho Gracia haciéndose esa pregunta… arrrggg)
> Rabocop, Mitad Hombre, Mitad Polla, Todo Policia   –   (eso, tú dales ideas pa un día que les dé por visitar la Casa de Campo de noche…)
> Mujeres Al Borde De Un Ataque De Miembros
> Murieron Con Las Pichas Tiesas   –   (¡Eso sí que es rigor mortis!)
> El Conejo De La Bruja De Blair
> Vaya Pollon El De King-Kong!  –  (¡Joder, midiendo 30 m. de estatura, así cualquiera!)
> En Boca Cerrada No Entran Moscas, Pero Entran Pollas Como Roscas
> El Señor De Los Cipotes: Las Dos Vergas
> El Señor De Los Conejillos: La Comunidad De La Verga  –  (en éstas dos últimas no se han complicado mucho)
> El Silencio De Los Conejos
> Ya Se Quien Te La Chupó El Último Verano  –  (¡Seguro que Nuria Bermúdez, como todos los veranos)  
> Yo, Mi Rabo E Irene  –  (Todos alguna vez hemos dado a nuestra cola una “personalidad” aparte, pero esto ya es pasarse)
> 7 Pollas Para 7 Hermanas  –  (Encima hermanas… esto es la fantasía de alguno que me sé yo)
> Abierta Hasta El Amanecer
> 20000 Lenguas De Viaje Intrauterino  –  (Después del Macrobotellón… ¡el Macro-Cunninglingus!)
> Agarramela Como Puedas
> Alguien Penetró En El Nido Del Cuco
> Alicia En El País De Las Marranadillas  –  (¿El conejo blanco será tan apresurado para todo…?)
> American Puti
> Arma Rectal
> Atando Rabos  –  (¡Aaaay! ¡Duele de sólo leerlo!)
> Babe El Cerdito Caliente
> Blancanieves Y Los 7 Enanitos Viciosos  –  (ésta es un clásico, je je)
> Bombera Agárrame La Manguera  –  (suena a piropo cutre de algún obrero desde el andamio)
> Bruce Lee: El Pollon De La Furia  –  (Be porno, my friend)
> Cabalgando A Miss Daisy
> Camino A La Perdición De Tu Pollón
> Caray Con El Mayordomo Que Largo Tiene El Maromo  –  (Algo de esto hubo hace pocos años en Buckingham Palace…)
> Cariño Me He Follado A Los Niños
> Colegialas En Celo Aprenden Ingles A Pelo  –  (Ahora sé por qué cerró Opening…)
> Con Pollas Y A Lo Loco  –  (o la versión alternativa de “la primavera, la sangre altera”)
> Conflicto Anal
> Colega ¿Donde Está Mi Rabo? 
> Constantino Tiene Un Gran Pepino  –  (¿Sería por eso que ha estado tantos años en televisión?)
> Puta A La Fuga
> Coñodisea En El Espacio
> Coñon El Barbaro
> Coñon El Destructor  –  (este título me provocó sueños sobre pipas gigantescas atacando Oriente Medio)
> Cuando Eramos Follados
> Follo Sobre Mi Madre
> Cura Depravado Busca Coño Depilado  –  (podría ser un anuncio por palabras en El País remitido por Rouco Varela, por ejemplo)
> Daniel El Perverso
> De Oca A Oca Y Me La Tiro Porque Me La Toca  –  (¡Así es como hay que pasar una tarde de lluvia!)
> Demolition Woman
> Don Cipote De La Mancha  –  (¿Con qué atacará a los molinos?… ¡Pobre Sancho Panza!)
> Duro De Mamar
> E.T. El Peneterrestre  –  (“Mi caaasa…. pero, antes de irme, chúpamela un rato, guarra”)
> Eduardo Manospajeras  –  (je je, éste me recuerda a ti, Roberto)
> Eduardo Manospenes
> El Cartero Siempre Folla 2 Veces
> El Cartero Siempre Llama Con El Rabo  –  (En Correos siempre andan innovando)
> El Cartero Siempre Mama Dos Veces
> El Cid Porculeador  –  (¡Así que fue así como acabó con la dominación musulmana!)
> Bailando Con Zorras  –  (¡Pues como un sábado noche cualquiera! Ja ja)
> El Club De La Ducha
> El Conejo De Los Corderos
> El Fontanero Su Mujer Y Otras Cosas De Meter  –  (Si no me llegan a decir que es una porno, es el título perfecto para una de Alfredo Landa)
> El Guapo, El Feo Y El Miembro
> El Guerrero Numero 69
> El Inocente Ladrón Y Su Rabo Jugetón
> El Polloncito Frankestein  –  (mejor no preguntar dónde tenía el tornillo)
> El Polvo Jurásico  –  (¡Y yo pensaba que la Ciociolina había llegado al límte del aguante humano al hacérselo con un caballo!)
> El Polvo Sobre El Rio Kuait
> El Quinto Coño  –  (que también son ganas de irse a follar lejos)
> El Secreto De Los Rabos
> El Sexo Sentido: Veo A Gente En Bolas  –  (hombre, es que es lo mínimo que le pides a una porno)
> El Sueño De Un Chapero De Verano
> El Ultimo Penelargo
> El Zorro: Para La Nena El Pitorro   
> Ellas Las Prefieren Largas  –  (Sabiduría popular)
> En El Parque Madrileño Se Te Pone Como Un Leño  –  (Prometo que aún no he descubierto qué parque es)
> Enculando A Forrester
> Enculando A La Señorita Tingle
> Ensalada De Pepino En Colegio Femenino  –  (éste título lo ha puesto el mismo que el del pitorro)
> Entre Mingas Y Domingas
> Entrevista Con El Pepino  –  (¿Quién hará de intérprete?)
> Eyacula (Drácula X)
> Falo Crest
> Follando Con Lobas
> Follando En La Oscuridad  –  (¡Hey, que tiene su mérito!)
> Grandes Tetas Levantan Braguetas  –  (Más sabiduría popular)
> Hard Cipotter
> Harry Potter Y La Minga Descomunal  –  (¡Por qué te crees sino que lo cogieron en Hogwarts! ¿Por sus dotes para la magia?)

Y esto es sólo la mitad. Más entregas en posts venideros. Aparte de lo que os dé la gana comentar, decidme en los comments qué títulos os resultan más llamativos y ya de paso cuál de mis “valoraciones” más original, que sabéis que así alimentáis mi ego y eso me gusta, ja ja. Qué va, en serio, que así nos reímos un rato.

“God created sex. Priests created marriage.”  –  Voltaire (1694-1778)   

May
14

Ésta es la desgarradora historia de un chaval que fue a una entrevista de trabajo y lo que en ella acaeció.

Habían llegado ya a la parte de conocimientos idiomáticos.

ENTREVISTADOR: Veo que tiene usted un alto nivel de inglés.
CANDIDATO: Sí. Es gracias a que desde pequeño fui a un colegio bilingüe.

E.: Asimismo, también es alto su nivel de francés.
C:: Bueno. El caso es que en la etapa de Secundaria pude pasar tres veranos en Francia gracias a un programa de intercambio.

E.: Muy bien. Y posee, igualmente, un elevado nivel de alemán.
C.: Sí. Eso ya es más bien por una circunstancia personal: estuve dos años saliendo con una chica originaria de Berlín y nos gustaba hablar frecuentemente en su idioma.

E.: Entiendo. Y me agrada saber de su dominio del italiano.
C.: Cierto. Se lo debo a mi madre, que es originaria de Turín.

E.: Pues tengo poco más que añadir. Debo decir que me ha sorprendido muy gratamente su currículum y que seguramente le llamemos en breve. Tan sólo una curiosidad antes de acompañarle a la salida: Con tanto idioma en la cabeza… ¿usted en qué piensa?
C.: ¿Yo? ¡En follar, como todo el mundo!……………..

La verdad es que dudé en titular este post “Las apariencias engañan, 2ª parte” pero hubiera sido destripar el final.
P.D.1: Prometo intentar solucionar lo del cursor en los comments. A mí también me jode un huevo.
P.D.2: Como ya adelanté, siguen sin venirme las musas, así que seguiré sobreviviendo de posts como éste hasta que regresen.

“Macarena tiene un novio que se llama… que se llama de apellido Vitorino…” – Los del Río. 

May
03

Yadalaira lo había tenido todo en la vida. No en vano, era la única hija del acaudalado gerente de una multinacional con sede en España y, más concretamente, en Madrid. Sus padres vivían en una exclusiva urbanización en las afueras de la urbe, si bien ahora no recuerdo exactamente cuál (era cualquiera de las más caras, quién sabe: La Moraleja, Somosaguas… se me ha olvidado).

Pero creo que para nadie constituye una sorpresa el hecho de que al dinero no tienen por qué ser inherentes ni una educación, ni una escala de valores, por lo que los padres de Yadalaira – o Yada, como prefería que la llamaran – habían pasado más tiempo pendientes de engordar su propio esnobismo que de educar a su hija. Así, no era de extrañar que Yada se hubiera ido convirtiendo con los años en todo un “primor”: insolente, despótica, creída, cruel… En fin, que podríamos seguir un rato ornándola de calificativos que quizás a muchos puedan sonarles al topiquísimo San Benito que suele colgarse a los “pijos” pero que en el caso de Yada eran ciertos.

Su acceso a la mayoría de edad vino de la mano de un Mercedes SLK Kompressor, descapotable cuyo precio provoca mareos a la amplia mayoría de los mortales. Con su flamante montura, Yada tenía vía libre para “fardar” lo que quisiera y más en la sempiterna noche madrileña; bueno, ella y sus amigas, que parecían logradas del mismo “molde” que Yadalaira. Así, en relativamente poco tiempo, ella y sus tres “correligionarias” lograron dominar con maestría sus roles de calientapollas.

Era una noche de sábado – una de otras muchas – y ya habrían pasado las cuatro de la madrugada. Yada y sus amigas acababan de salir de una conocida discoteca de la zona de Tribunal (léase Pachá), y cotejaban los acontecimientos de aquella noche:

– ¡O sea, tía, pues no se me acerca y me dice que parezco una chica simpática y que si me apetece hablar! Ja, ja… Si se veía que su camisa era de imitación. ¡Qué triste! ¿Cómo iba a fijarme en él si le había echado el ojo desde primera hora al del polo de Tommy Hilfiger? – sostuvo Yada.

– ¡Ja, ja, ja! Tía, ¡qué patético! – coincidieron sus amigas.

Se despidieron poco después, ya que aquella noche Yada no había encontrado aparcamiento cerca y había tenido que dejar el coche lejos. Iba pensando: “Tener que andar quince minutos como si fuera pobre… ¡Habrase visto!”.

Cuando no estaría lejos de la Puerta del Sol, tuvo la sensación de que la seguían pero prefirió no mirar atrás y apretó el paso. Cuando creyó haber dejado atrás a su perseguidor, se adentró por una calle menor para terminar de despistarlo, pero al poco volvió a oir sus pisadas sordas. Pensó en llamar a la policía, pero se había quedado sin batería. Ya había dejado de andar y ahora corría asustada, pero su supuesto perseguidor también había emprendido la carrera. Se dijo que había sido estúpida al meterse en un lugar en el que no había nadie. Ya se oían amenazadoramente cerca aquellos pasos y ella comenzaba a quedarse sin fuerzas. En un descuido, tropezó y en la caída se golpeó la cabeza, con lo que de inmediato todo se tornó negro…


Seis meses  habían transcurrido ya. Al principio todo fue muy duro y difícil de asumir. Costaba entender por qué alguien podía querer actuar de una forma tan vil sin importar el daño que hacía a otra persona sin culpa alguna. Todo había llegado a buen puerto y ahora veía las cosas de otra manera, lo cual no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de sus padres. Pero, al fin, la lógica se había impuesto y se había hecho justicia.

El Juez de Instrucción finalmente había fallado a favor de Andrés y había desestimado la querella interpuesta contra él por intento de violación por encontrar falsos todos los supuestos indicios. Pero cómo podía existir alguien tan retorcido como aquella Yadalaira: había alargado el proceso a base de falsos testimonios de amigas suyas que ni siquiera estaban con ella en el momento de los “hechos”.

Andrés era un joven estudioso y trabajador perteneciente a una familia que, si bien no era pobre, solían llegar más bien justos a fin de mes. Vaya, como el grueso de familias españolas. Así, al conocer la elevada cantidad que reclamaba la acusación particular, había cundido la desesperación en su familia, pues no les era posible asumir el pago de semejante suma. 


Al llegar el “día D” – como lo llamaban jocosamente Andrés y sus hermanos, ahora que todo había pasado -, él se limitó a hacer lo que tantas veces había oído de su padre: ir con la verdad por delante. Así, relató al juez que aquella noche estaba esperando a unos amigos junto al metro de Tribunal cuando oyó un ruido metálico como de algo que se caía. Al principio estuvo a punto de no mirar, pero cuando lo hizo vio lo que parecían ser unas llaves, y dedujo que debían pertencer a la única persona que en ese momento estaba relativamente cerca de las mismas: una chica alta y delgada de unos dieciocho o diecinueve años. Cruzó la calle y comprobó que efectivamente eran unas llaves, en concreto las de un Mercedes. Llamó a la chica pero ésta hizo caso omiso. Lo intentó otras dos veces, con idéntico resultado. Probó entonces a pedir a varios transeúntes si podían llamar la atención de la chica de chaqueta blanca que se alejaba cada vez más, pero los interpelados prefirieron desentenderse. Trató de apretar el paso y repitió varias veces más su llamada, añadiendo ahora “Que se te han caído las llaves”. La chica optó por meterse en una callejuela y echar a correr, con lo que pensó “A que acaba yéndose por algún sitio peligroso… No, si me tocará hacer de niñera….”. Cuando ella se cayó, él se percató que se había echo un corte en la frente, por lo que intentó curarla y se la llevó a un lugar más concurrido, donde el SAMUR pudiera verles con facilidad. Cuando despertó, ella le pidió su número, aduciendo que así el padre de ella podría agradecerle su ayuda. Ni siquiera podía Andrés presagiar que cuando el padre de la chica amablemente le preguntó su nombre, se encontraría poco después con que la chica se había autoinflingido arañazos y contusiones para interponer una falsa querella y tratar de “desplumar” a un inocente.

No obstante, lo importante era que al final se había hecho justicia – por asombroso que resultase, parecía que ese terminó aún existe en nuetro país – y que  el que había tenido que pagar las costas del proceso y una indemnización a Andrés era el padre de Yadalaira, quien, curiosamente había sido hayado culpable en otro proceso completamente distinto, esta vez por blanqueo de dinero.

Qué gracioso. Un relato tan sumamente largo, y entiendo que un poco tedioso (por no decir pesado), para que concluya con algo tan simple: las apariencias engañan, y mucho a veces. Por cierto, y como puede que ya alguno haya intuido, la locución inglesa del título hace alusión a cómo termina la historia: los de arriba, abajo.
“Los del gallinero, pueden aplaudir. Los de los palcos, basta con que hagan sonar sus joyas.”  John Lennon (1940–1980).     

Apr
26

Bueno, en vista de que el post que precede a éste ha tenido mucha peor acogida que los anteriores (realmente, es lo que esperaba, je, je), os diré que, como alguno/a sospecharía, era un mensaje cifrado. En concreto, asignando a cada letra un símbolo de los que hay en Word en “Insertar”. Sí, qué pasa, no todos los días se tiene plan, también hay otros en que uno se aburre😄
La frase de Poe que hay al final, mis poco avispados amigos, era una pista subliminal, ya que dicho autor era aficionado a los mensajes cifrados.
En fin, que aunque sé que tendrá el mismo escaso éxito que mi original mensaje en clave (modestia aparte),  en el próximo dejaré una “ashudita, po favó” de cara a que dejen de pareceros un montón de estrofas de símbolos inconexos y absurdos.

Salut.

“Always look on the bright side of life” – Monty Python; The Life of Brian
“Don’t imitate: Innovate” – Hugo Boss  ja, ja, ja, ja, ja.

Apr
14

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“Convinced myself, I seek not to convince” – Edgar Allan Poe

 

Mar
30

Seguramente, cuando leáis este post ya os habré avisado por teléfono a los de Málaga, así que va a servir para poco más que para hacer el número dos de este blog. En serio, que la cuestión es que el Miércoles Santo a eso de las 10 de la noche me tendréis allí, en la capital de nuestra amada provincia, cuya frontera constituye, según Roberto, el auténtico “finisterrae”.
Poco más que decir, salvo preguntarme si, con lo del viajecito a Amsterdam que planeabais, andaréis muchos por Málaga cuando yo tenga a bien dejarme caer por allí. Ah, bueno, y también comentaros a los que no vayáis a iros de viaje que la ya casi tradicional “recepción” que me hacéis en El Pimpi tendrá que esperar a la tarde del Jueves Santo, dado la hora y el estado físico y psíquico en que llegaré el miércoles.
Y a los que no sois oriundos de la ciudad de Picasso sino de otra situada a eso de 500 y pico km. al norte – je je -, aparte de quejarme por lo inactivos que estáis en cuanto a comments, deciros que no lloréis mi ausencia sino que más bien corráis a esconderos, pues el domingo 8 estaré de vuelta. Así que avisados estáis, porque si yo supiera que yo mismo planeo volver, iría a esconderme de mí mismo.   

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